jueves, 25 de noviembre de 2010

Escuela Normal Superior Almafuerte I.S.F.D. Nro 106

"Ojos que no ven corazón que no siente".
Vanina Paniagua
Alumna de 2do año del Profesorado en Educación Primaria
Docente orientador: Carlos A. Tolosa



¿A quién no le resulta conocida esta frase? Muchas veces la escuchamos en ciertas canciones, incluso nosotros mismos hemos usado. Pero, ¿cuántas otras cosas puede significar?

¿Es necesario ver para sentir? ¿Es lo mismo el sentimiento que se genera desde la palabra, en situación de aprehensión de la información, que los sentimientos que puede despertar una imagen?

No sé si tengo las respuestas, pero sí sé que puedo opinar acerca de esto.

Hoy los acontecimientos cotidianos están plasmamos en imágenes gráficas y fílmicas. También la historia quedó registrada en imágenes. Las mismas aportan información pero a la vez tienen el poder de conmover. Podemos ver parte del contexto, también imaginarnos cuáles han sido sus sentimientos, inquietudes o tal vez su regocijo y alegría, porque en ellas sus rostros, sus miradas, sus acciones nos muestran expresiones de esa índole. También podemos pensarlas y ponernos en el lugar, en la piel de esas personas. Tratar de experimentar, sentir y comprender parte de sus emociones.

Es así como me posiciono frente a estas imágenes. Miro el dato, la información, pero no puedo despegarme del mensaje, de lo emocional que despiertan sus expresiones. Los pañuelos blancos sobre sus cabezas, sus ojos, dan muestra de la injusticia que las atraviesa, de inconformismo, de profunda violación pero también de entereza y dignidad. En sus manos hay panfletos y pancartas, en sus puños apretados gritos de “basta de impunidad”, repletos de amor y caricias guardadas para sus hijos. Y sus pies, a paso lento pero firmes, dan señal de esperanza e igualdad, indican el caminar, la búsqueda que no se detiene que quiere volver a encontrarse con los recuerdos más lindos de sus hijos, en esta maternidad socializada que ellas propones y viven.

Si , estamos viendo bien . se trata de las Madres de Plaza de mayo , sabemos por lo que nos han contado y leído que luchan por la aparición de sus hijos desaparecidos en la época de la dictadura cuando un gobierno autoritario aplicaba su “operación masacre” , su tan oscuro y nefasto proceso de reorganización nacional. En este contexto la juventud se movilizaba, ayudando a que la democracia perdida saliera a flote. La muerte perseguía a los sueños, había una absoluta desaparición de la justicia. Fue entonces cuando secuestraron, torturaron y asesinaron a sus hijos. Justamente por esto nació un rayo de esperanza, una historia. En medio de tantas revueltas, surgieron personas que llevaban tatuadas en la piel la desesperación, de pedido de justicia. Estas madres dejaron salir desde su propio vientre otro nacimiento. Un nacimiento producto del coraje, valor y amor. Así salieron a buscar a sus hijos desaparecidos. Empezaron a reconocerse, en sus miradas guardaban un código secreto que sólo podía ser descifrado por quienes compartían el mismo dolor y la misma lucha.
Ese fue el primer triunfo. Lo que desencadenó para que en unidad todas dijeran ¡basta! se decían unas a otras:"Tenemos que hacer ver y oír lo que nos pasa". Así, juntas lograron superar el miedo y transformaron el dolor en acción.

En sus comienzos estaban solas, eran pocas, pero estaban juntas. Poco a poco se hicieron conocidas sus marchas de las manos , de los pañuelos, de las siluetas, de las máscaras, dejándonos la herencia de compartir y hacer circular los sueños, conservando la vida y la esperanza. Luchando contra el punto final a la búsqueda, nuestra búsqueda de justicia y equidad, enseñándonos que "el otro soy yo" y que la maternidad es una condición que puede socializarse. Son ellas. Las Madres de todos los desaparecidos.

Por eso, pese a que vivimos bombardeados de imágenes, que en su gran mayoría violan la intimidad, parece que todo vale, donde tienen un efecto anestésico ante la mirada, porque todo es "en vivo", en "crudo", "la verdad" porque hay sangre o miserias que se muestran sin reconocer el derecho del otro, aunque se dice que es por el derecho del otro, pese a esto hay ojos que ven y corazones que sienten. Para esto la escuela debe estar presente, para problematizar y no para confirmar el regimen escópico impuesto por los medios.

BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA
Abramowski, Ana. "El lenguaje de las imágenes y la escuela: ¿Es posible enseñar y aprender a mirar?
Tolosa Carlos A. "Imagen y significatividad socio-cultural
Ambos en Revista "Sin Puntero" I.S.F.D Nro 82




Una imagen ¿puede dar vida o matar?
Sonia Ibarra
Alumna de 2do año del Profesorado en Educación Primaria
Docente orientador: Carlos A. Tolosa


Hay imágenes que pueden dar vida, imágenes que por felices o por dolorosas nos dan fuerza de seguir con vida, para defenderla y aferrarnos a ella para no dejarla ir “nunca más”. Son esas imágenes que nos significan a la vida misma, las que nos pueden hacer resurgir de las cenizas y que tienen el poder de convertir al más profundo dolor en fe, en fuerza y esperanza para enfrentarse al mundo entero si fuera necesario. Y así fue. Y así sigue ocurriendo. Hablo de esas imágenes que cada Madre convirtió en el material con el que forjaron las armaduras más resistentes y las armas más poderosas, que llevaron como estandartes de la luchas más idolatrable y desigual de nuestra historia. Las imágenes de sus hijos. Secuestrados, torturados y asesinados. Por los que salieron a enfrentar con imágenes a la más cruel de las dictaduras de la historia de nuestro país. Así enfrentaron a Videla, a Astiz, a Camps, a todas las armas antidisturbios que utilizó contra ellas el ejército de ese momento.

Esas imágenes pueden ser vistas por muchas personas. Hubieron quienes posaron una mirada borrosa sobre ellas, que las miraron con miradas asesinas, que al mirarlas pensaron “algo habrán hecho” y ahí no es la imagen la que mata, sino la mirada.

Pero así como una mirada puede impedir, negar, estorbar, rechazar, hay miradas que pueden ser renovadoras, que pueden tener efectos políticos, sociales, culturales y por consiguiente, educativos. Miradas que posibilitan

Y me vienen a la memoria tantas imágenes, porque como dijo Susan Sontag “recordar es, cada vez más, no tanto recordar una historia sino ser capaz de evocar una imagen”, imágenes de las tantas manifestaciones de las Madres en las que ni la artritis, ni el reuma y mucho menos el cansancio o mal tiempo fueron impedimentos para seguir reclamando por la vida de sus hijos. Esa imagen que tenían gravada en la memoria y que las hacían volver a vivir: las caritas de sus hijos llamándolas “Mamá”.

Entonces podemos decir que hay imágenes que nos inducen a mirarlas desde el corazón, a escucharlas, a sentirlas y que nos obligan a comprometernos.

Comprometerse y entregarse completamente poniendo el cuerpo y el alma, apostando a todo o nada a una lucha que sin dudas es pura vida.

BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA
Carlos Skliar. “Educar la mirada”. Entrevista publicada en revista Sin Puntero (ISFD 82)
Leonor Arfuch. “Imágnes, poderes y violencia” Disponible en http://tramas.flacso.org.ar/articulos/la-imagen-poderes-y-violencias